jueves, 11 de noviembre de 2010

Bienvenido el bajo nivel ¿Para cuándo el nuevo municipio?

Un avión fatiga al cielo de Glew anunciando la inauguración este 12 de noviembre del nuevo paso bajo nivel “una obra esperada por 40 años” o algo parecido.

En un programa de televisión el Sr. Intendente de Almirante Brown, Darío Giustozzi, declaró que esto es posible por la gestión de un municipio “grande y fuerte”.

La historia es bastante diferente. El 24 de abril de 1929 (más de ochenta años atrás) el diario La Prensa de Buenos Aires titulaba “Se hace necesaria la apertura de un paso a nivel en la Estación Glew”.

Ya en la anota, ampliaba el periodista: “… dentro de muy poco tiempo se hará sentir más aún la necesidad de abrir ese paso a nivel pues el gobierno de la provincia invertirá alrededor de ochenta mil pesos en la construcción de una escuela, cuyo edificio será levantado en el nuevo pueblo, sobre un terreno cedido por sus propietarios para tal destino. El ferrocarril ha considerado indiscutiblemente la importancia que adquiere la localidad, con las construcciones que se están realizando en el nuevo pueblo, pues desde el primero de Mayo próximo la línea constará con un aumento de 11 trenes en su servicio diario”.

El tiempo transcurrido desde la demanda es, entonces, del doble de lo que afirma la propaganda municipal. También es diferente la solución técnica propuesta: hoy el paso debe ser bajo nivel por el enorme crecimiento demográfico de la ciudad de Glew; los trenes pasan ahora cada doce minutos y el tráfico automotor es bastante más intenso que el carrito tirado a caballo que se puede apreciar en la ilustración de la nota. Tanto tardaron que ya se trata de “otra” ciudad respecto de aquella que formuló el primer reclamo.

¿Por qué semejante diferencia en el relato histórico? ¿Será un simple error del aparato publicitario oficial? ¿Tan poco conocen la historia de la ciudad que dicen representar?

Se pretende esconder que durante estos ochenta años tuvimos un municipio, por lo menos tan grande y tan fuerte como este, al que no le importó la demanda de los habitantes de Glew. Que la última gran obra realizada en nuestra ciudad fue la red de desagües que permitió terminar, en general, con el problema de las inundaciones. Y eso fue a mediados de la década de los noventa – quince años atrás, más o menos. Los desagües se financiaron mediante el Fondo del Conurbano y el bajo nivel con fondos de la Nación hasta donde sabemos.

¿Qué fue de los impuestos que pagamos durante todo este tiempo? ¿Por qué no reconoce el municipio que durante todo este tiempo la comunidad de Glew no ha dejado un día de reclamar por el caos de la estación?

La comisión Nuevo Municipio Altos del Tránsito – igual que muchas otras instituciones de Glew – reclamaron incesantemente por esta obra. Lo sabe perfectamente el Sr. Intendente pues fue motivo de largas reuniones mantenidas con él al principio de su gestión.

El cruce bajo nivel es el fruto de un largo reclamo sostenido por la comunidad de Glew y no la graciosa concesión de un “municipio grande y fuerte”. Y en ese sentido celebramos orgullosos su concreción pero seguimos creyendo que un municipio más pequeño y cercano a la gente no hubiera tardado ochenta años en cumplir con su comunidad.

Por eso nos preguntamos ¿Para cuándo el nuevo municipio que el Sr. Intendente apoyó cuando era diputado provincial y precandidato al sillón municipal de Almirante Brown?

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